Caracas, 31 de mayo de 2011. Elena de Brito, viuda del fallecido productor agropecuario Franklin Brito, se dirigió este martes 31 de mayo de 2011, a las 11 de la mañana, a la Dirección de Derechos Fundamentales de la Fiscalía General de la República, ubicada en Parque Carabobo en la ciudad de Caracas, con el fin de consignar un documento exigiendo la correspondiente investigación por parte del Ministerio Público, con respecto al fallecimiento de su esposo, el pasado 30 de agosto de 2010.
En criterio de la familia Brito, todo lo ocurrido en el caso de Franklin Brito con el desenlace de su muerte, después de una huelga de hambre como expresión de legítima protesta y sin que el Estado reaccionara atendiendo sus reclamos legítimos ante su acción decidida, enérgica y pacífica, pone de manifiesto conductas que deben ser investigadas, con el fin de precisar las responsabilidades correspondientes.
La huelga de hambre o ayuno es un medio de protesta que no puede ser desconocido, al Estado solo le corresponde atender a quienes recurren a este medio como fórmula para expresar determinadas posiciones ante la vida y la sociedad y, siendo así que corre peligro la misma salud y vida de quien apela a tan extremo recurso, esta expresión de voluntad debe verse con sumo respeto y a quienes les corresponde velar por la salud de los expuestos a peligro no pueden sin más violar sus derechos y desconocer la autonomía de su voluntad, a pesar de que se impone el más riguroso celo por la preservación de la salud y de la vida, lo cual no puede justificar en forma alguna que se recurra a medios, medidas ilegales o a la franca violación a los derechos humanos, bajo el pretexto de defender o salvaguardar el derecho a la vida. En este contexto y con tal sentido deben interpretarse los principios contenidos en la Declaración de Malta de la Asociación Médica Mundial de 1991, sobre las personas en huelga de hambre, que imponen el debido respeto a la autonomía de la voluntad, exigencia que no se opone al principio de beneficencia, debiendo equilibrarse el respeto a los derechos de la persona y la promoción de su bienestar o el deber de velar por su salud y vida.
Es el caso de Franklin Brito, a quien la lucha por el derecho a ser tratado como ciudadano, merecedor de lo que le correspondía según la ley y no con dádivas, promesas o migajas que acallaran sus reclamos, lo llevó a una huelga de hambre que sobrellevó con estoicismo, con valentía, en plenitud de facultades y con la debida mesura para no comprometer su propia vida, que estimaba a tal punto, que la quería digna para él, para sus familiares y para el resto de los ciudadanos. El no quiso suicidarse, sino que quiso vivir con dignidad, sin negociar sus principios y con el afán de servir de ejemplo para una sociedad menguada sin verdadera conciencia de sus derechos y, ante ello, el Estado, que no pudo doblegarlo en su propósito, recurrió a la violencia y a la arbitrariedad y, bajo el alegato de una pretendida incapacidad mental, no acreditada por el procedimiento legal de la interdicción civil y no avalada por expertos psiquiatras de confianza de Franklin Brito y de su familia, en razón del sedicente resguardo de su salud y de su vida, mediante un recurso írrito de amparo solicitado por el Ministerio Público ante un tribunal penal, sin que se hubiese cometido delito alguno y sin audiencia previa, fue recluido contra su voluntad en el Hospital Militar Carlos Arvelo, establecimiento en el cual no le fue permitida la asistencia de médicos de su confianza, ni se le permitió la asistencia de la Cruz Roja Venezolana, contando solo con la intervención de médicos que, sin su consentimiento, se hicieron cargo de su caso.
Sin duda, se trató de una reclusión arbitraria, sin procedimiento de interdicción civil que permitiera acreditar la supuesta incapacidad de Franklin Brito y recurriendo a los efectos de un pretendido amparo a la vida, la cual, por lo demás, no se encontraba en grave peligro, a un juez incompetente, ya que un juez penal solo puede ordenar la privación de la libertad cuando, habiéndose acreditado la existencia de un delito, se dan asimismo otros elementos o requisitos que, además de comprometer la responsabilidad penal de una persona, hacen necesaria esa medida, por exigencias estrictas de un proceso penal en curso, pudiendo solo ordenarse la reclusión de una persona en un establecimiento hospitalario como medida de seguridad en caso de comisión de un delito grave y demostrada la condición de padecimiento de una enfermedad mental que comprometa severamente la conciencia o la libertad de sus actos.
Pero además, esa privación de libertad, como aparece claro de la secuencia de los hechos narrados, condujo al deterioro de las condiciones de salud de Franklin Brito, y, en definitiva a su muerte, lo cual no puede ser atribuido simplemente a la decisión y mantenimiento de su huelga de hambre, sino a la negativa sistemática a las solicitudes de tratamiento por parte de médicos de su confianza, habiéndose constituido el Estado, en razón de la reclusión forzosa que le fue impuesta, en garante de su salud y vida. Pero resulta evidente que a Franklin Brito le fueron negados los cuidados solicitados y no fueron atendidas las peticiones concretas de cuidado médico demandadas, todo lo cual condujo al infausto desenlace de su muerte.
Por otra parte, resulta evidente que funcionarios del Estado que deben velar por la legalidad y constituirse en celosos guardianes de los derechos humanos, absolutamente respetuosos de los pactos y tratados celebrados por Venezuela en esta materia, sin más, han incurrido en la violación de éstos comprometiendo la responsabilidad de la República ante eventuales acciones que pueden concluir en una condena al Estado, incluyendo indemnizaciones por los daños ocasionados.
Finalmente, no puede dejar de mencionarse la responsabilidad del Estado y de los funcionarios que asumieron la custodia y cuidado de Franklin Brito y que se constituyeron en garantes de su salud y vida ante el desenlace de su muerte que se habría evitado con la intervención oportuna de sus médicos de confianza, tal como lo había requerido la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
De nuevo se impone reiterar que Franklin Brito no quiso su muerte, ni la buscó. El luchó por sus derechos, luchó por una vida digna, luchó por ganarse el respeto de otros, luchó sin temor y se enfrentó sin miedo a la autoridad y al poder; asumiendo la consigna que solía repetir: “los seres humanos nacen libres e iguales. La esclavitud y la desigualdad, en todo el mundo, no se deben a que los gobernantes sean demasiado poderosos o imponentes, sino a que los gobernados se rinden” (Lin Xiaobo).
Hoy la familia Brito consignó en la Dirección de Derechos fundamentales del Ministerio Público un documento, tomando en cuenta que los hechos expuestos, sin duda, pueden configurar conductas punibles que se encuadran en disposiciones previstas en nuestro Código Penal, con el propósito de solicitar se abra la averiguación pertinente, de conformidad con lo establecido en el artículo 300 del Código Orgánico Procesal Penal y se establezca la veracidad de los hechos denunciados, se acredite su carácter penal y, de ser el caso, se sancione a los responsables.
A los fines del esclarecimiento de los hechos, la Sra. Elena Brito solicitó se practiquen las siguientes diligencias:
1. Se cite y reciba declaración de todos los funcionarios que solicitaron y practicaron la privación de libertad y la reclusión forzosa de Franklin Brito.
2. Se cite y reciba declaración del juez que acordó el amparo y la reclusión de Franklin Brito en el Hospital Militar.
3. Se cite y reciba declaración de los Directivos y personal médico del Hospital Militar que certificaron el ingreso, intervinieron en el tratamiento y certificaron la muerte de Franklin Brito.
4. Se recabe la historia médica de Franklin Brito en el Hospital Militar y en el Hospital de Clínicas Caracas.
5. Se cite a los funcionarios del cuerpo de Seguridad del Estado que llevaron a cabo el traslado de Franklin Brito al Hospital Militar, Dr. Carlos Arvelo.
6. Se cite y reciba declaración de los médicos que examinaron a Franklin Brito para el momento de su reclusión en el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo.
7. Se soliciten copias de los videos con las declaraciones de Franklin Brito en los que pueden apreciarse sus condiciones físicas y mentales.
Un Mundo Sin Mordaza rechaza enérgicamente los ataques sistemáticos que ha recibido la familia de Franklin Brito, quién falleció en su legítima defensa del Derecho de Propiedad, coartado además en su derecho a la resistencia no violenta, así mismo nos sumamos al llamado hecho por el Foro por la Vida y Cofavic en la exigencia de una investigación de los hechos que concluyeron con el fallecimiento del Franklin Brito.
Fuente: Cofavic
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| El caso de Franklin Brito es el caso que le llegará a muchos venezolanos cuando no les quede nada más que su propio cuerpo como arma de protesta. |
“Su batalla en solitario fue la de un hombre humilde y sencillo, que no podía blandir otra arma que la de su propia vida. La puso en juego con una determinación sobrehumana. Nunca simuló ni montó shows. Simplemente, se dejó morir, casi calladamente”. Así se expresa Teodoro Petkoff en un editorial a raíz de la muerte de Franklin Brito. Y lo cito porque es de los pocos comentarios que hasta ahora he leído provenientes de Venezuela que le ha otorgado la verdadera dimensión ética y humana al gesto trágico y grandioso de Brito.
El cubano Orlando Zapata murió el 23 de febrero de 2010
En Cuba y Bolivia
En dos países de América Latina, Cuba y Bolivia, la huelga de hambre es un recurso que la oposición emplea de manera frecuente. No obstante, pese a tratarse de un método de presión ante el poder, en ambos países no tiene el mismo significado. Mientras que en Bolivia la huelga de hambre, que por lo general se realiza de manera colectiva, se podría considerar como un método relacionado con la cultura sindical del país, complementario de los movimientos de protesta que en el país andino suelen desembocar en situaciones insurreccionales. Al contrario de Cuba en donde, – hasta las recientes huelgas de hambre llevadas a cabo por Zapata (que culminó con su muerte) y Fariñas -, que tuvieron un impacto internacional y contribuyeron de manera decisiva a doblegar la intransigencia del régimen logrando la liberación de los presos políticos -, numerosas huelgas de hambre de una duración difícilmente imaginable se han realizado en el silencio impuesto por la censura absoluta que hasta ahora ha protegido a la dictadura cubana, pues han tenido como escenario las tenebrosas, sórdidas o inhumanas cárceles en donde se practican métodos sofisticados de tortura y en donde la visita de los familiares de los prisioneros – testigos indeseables – son obstaculizadas de manera sistemática. Las huelgas de hambre que han tenido una duración de varios meses, para los presos cubanos han significado un último recurso de dejarse morir en silencio.
Y ahora Venezuela
El venezolano Franklin Brito falleció el 30 de agosto de 2010
Similar es el caso de Franklin Brito quien decidió ofrendar su vida, – no para defender su hacienda o la propiedad privada, como lo han interpretado muchos habituados a no ver mucho más allá de sus propias narices, midiendo con el mismo rasero un gesto que se eleva a la trascendencia -, al preferir morir “en nombre de algo tan abstracto, pero tan poderoso como es el derecho a la vida en dignidad.
La relación mimética que mantiene el régimen del teniente-coronel Chávez Frías con el cubano es de tal magnitud que ninguna iniciativa escapa a esa influencia. El trato que se le dio al caso de Franklin Brito, es copia conforme del trato que el castrismo le ha reservado a los innumerables casos de huelga de hambre que se han dado en las cárceles castristas. El caso más sonado fue el del líder estudiantil Pedro Luis Boitel, miembro del Movimiento 26 de Julio quien normalmente debía asumir la presidencia de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) en 1959, pero como era católico, fue desplazado pues desde 1959 la fractura entre comunistas y no comunistas dentro del propio movimiento revolucionario, era un hecho consumado. Boitel fue hecho prisionero y murió en la cárcel tras haber realizado varias huelgas de hambre, la última duró 53 días. Su muerte causó un hondo impacto pues se trataba de un líder muy querido y popular entre el estudiantado. Armando Valladares, ex preso político, cuenta en sus memorias Contra toda esperanza, el calvario que sufrió Boitel hasta su muerte.
Bolivianos en huelga de hambre
El cuerpo humano, refugio de dignidad
Huber Matos, uno de los comandantes históricos del Movimiento 26 de Julio, que también cayó preso en 1959 y purgó 20 años de prisión por oponerse a la abierta y sorprendente orientación comunista de Castro, en un alucinante libro de memorias, Cómo llegó la noche, relata sus experiencias y la de sus compañeros, en las diferentes cárceles por las que pasó. El relato de las huelgas de hambre, el proceso de las mismas y el trato de las autoridades a los huelguistas, constituyen uno de los capítulos más densos de la obra y una fuente de primera importancia acerca de ese método de rebelión y el trato que un régimen totalitario reserva a los huelguistas.
El Universo carcelario cubano tiene la característica de que una vez el preso condenado, continúan las vejaciones, las torturas psicológicas, inclusive un método particularmente inhumano, la “recondena” que consiste una vez cumplida, alargar la pena de prisión a aquellos reclusos que se hubiesen negado a colaborar con las autoridades y continuarán manifestando una actitud rebelde, como el de negarse a llevar el uniforme de los presos comunes.
Otra característica es la de no inmutarse ante una huelga de hambre. Las autoridades demuestran en esos casos una insensibilidad absoluta. Al prisionero no le queda otra que la de morir o detener la huelga.
Se equivocan una vez más aquellos que opinan que Franklin Brito murió porque Chávez Frías andaba ocupado en otras cosas: en la campaña electoral o en la revolución mundial y no le quedaba tiempo de ocuparse de lo que para él, son nimiedades. O aquellos que piadosamente dicen que “eso no deberá volver a suceder” en Venezuela. El caso de Franklin Brito es el caso que le llegará a muchos venezolanos cuando no les quede nada más que su propio cuerpo como arma de protesta.
Volviendo a caso boliviano: en Bolivia la huelga de hambre forma parte de la técnica de manifestación. En Cuba es el último recurso que queda para demostrar que en algunos todavía pervive el sentido de dignidad y el deseo de querer vivir en libertad. Quizá el reto que deberán enfrentar los venezolanos deseosos de defender la libertad sea juntar esos dos elementos en caso de considerarse defraudados en la próxima agenda electoral.
"Mucha gente que no está de acuerdo con mi forma de lucha me dicen que me levante de aquí para que trabaje y le pague a mis hijos una buena educación. Yo les digo que la enseñanza más grande que les puedo dejar a ellos es la DIGNIDAD, para que no se dejen comprar por cualquiera que les venga ofrece cualquier cantidad de dinero"
"Nosotros somos una familia pobre y humilde, pero honrada y con dignidad"
"Yo no estoy pidiendo dinero, lo que estoy pidiendo es que se haga justicia. Que todo se haga de forma legal"
"El único que puede resolver este problema es el Presidente Chávez, porque los demás funcionarios del Gobierno no me lo van a resolver para no hacer dejar mal la imagen del Gobierno y del Presidente"
"Yo lo único que pido es que revoquen las cartas agrarias que comprometen la propiedad sobre mi fundo y me den documento formal y legal dónde diga que el Gobierno me ha indemnizado"
"Si cada uno de los ciudadanos reclamaran y exigieran sus derechos no existiría tanta injusticia en el mundo"
"Vivir sin honor y sin dignidad la vida no tiene sentido"
"Yo estoy dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para que se haga justicia"
"Si llego a morir, cómo se vería un Gobierno que ha dejado morir a un pobre hombre y a su familia por reclamar sus derechos"
"Yo con mis actos y mi vida en riego estoy contribuyendo a que el mundo sea más justo"
Franklin Brito
Un profundo dolor nos invade el alma con la muerte de Franklin Brito un hombre qué dejó un legado de dignidad y nos mostro que hay personas incomprables y cuyos principios no se quiebran. Franklin tu reinvindicaste lo importante de luchar para defender lo que es propio, lo que nos pertenece. A su hija Angela, a su esposa y demas familiares nuestro apoyo y sentido pesame. Desde Un Mundo Sin Mordaza lloramos tu muerte Franklin, tu partida , nos llena de una mezcla de sentimientos: rabia y dolor, pero tambien valor y coraje para seguir luchando...
En un nuevo gesto desesperado por ocultar la situación por la que pasa Franklin Brito, el gobierno nacional impidió este lunes la entrada del representante de la OEA en Venezuela, Salvador Rodezno, al Hospital Militar, donde el productor agrícola cumple una nueva huelga de hambre para exigir que se le indemnice por la expropiación de sus tierras.
Colaboradores del embajador de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Caracas dijeron que la versión de una hija de Brito sobre esa negativa era cierta, pero no ofrecieron más detalles y dijeron desconocer si Rodezno tenía previsto contactar con el gobierno del presidente Chávez para pedir explicaciones.
El objetivo de la visita de Rodezno a Brito fue constatar su estado de salud, ya que la Cruz Roja Internacional tampoco había tenido acceso al hospital donde se encuentra, aseguró Ángela Brito, hija del productor agrícola.
En declaraciones este domingo a medios locales, la mujer reiteró que su padre ha solicitado “desesperadamente” a la Cruz Roja que lo asista, porque considera que ese organismo es imparcial.
El arzobispo de Caracas, monseñor Jorge Cardenal Urosa Sabino, señaló que el gobierno “no puede ponerse en una actitud de crueldad” y debe “tener el sentido humanitario” necesario para permitir el acceso de la Cruz Roja y de la OEA.
Brito permanece desde diciembre pasado en el Hospital Militar de Caracas, donde ha reanudado una huelga de hambre intermitente en varias ocasiones, y ahora rechaza ser tratado por los médicos de esa institución porque desconfía de ellos, según él mismo ha explicado.
Monseñor Jesús González de Zárate, secretario de la institución, aseguró que la Iglesia sigue el estados de salud del productor agropecuario, que la semana pasada dejó de ingerir líquidos para arreciar su huelga de hambre. En la web comenzó a circular un documento virtual que pide al juez de la causa que autorice a la Cruz Roja para atender al manifestante Lea: La salud de Franklin Brito se agrava y Franklin Brito permanece en terapia intensiva, sin recibir cuidados.
El secretario de la Conferencia Episcopal Venezolana, Monseñor Jesús González de Zárate, hizo este sábado un llamado al juez Lenin Fernández Duarte, quien lleva la causa de Franklin Brito, para que permita que la Cruz Roja pueda atender al productor agropecuario.
González de Zárate asistió la tarde de este sábado al Hospital Militar para ver a Brito, pero le negaron el acceso por no tener autorización.
Aseguró que la CEV sigue la situación del productor agropecuario, que la semama pasada dejó de ingerir líquidos para arreciar su huelga de hambre.
Familiares de Brito han informado que la salud de Brito se ha agravado durante las últimas horas.
Ya en la web circula un documento virtual, con el que se está recolectando firmas, que solicita al juez 23 de Control, Fernández Duarte, que autorice la intervención de la Cruz Roja en el caso.http://www.gopetition.com/petitions/franklin-brito.html
Un Mundo sin mordaza se solidariza con la familia Brito ante la desmejora de la salud de Franklin Brito.
Angela Brito, su hija, expresó temor por la vida de su padre: "Tememos que mi papá sufra un colapso renal debido a que no ha recibido ningún tipo de hidratación desde el miercoles 26 de Mayo".
Franklin Brito exige que la Cruz Roja lo atienda para levantar la " huelga de sed".
El director del Hospital Militar Earle Siso García y el juez 23 de control, Lenin Fernandez Duarte, no han dado respuesta a la petición de Brito y su familia ni a la de la misma Cruz Roja, institución que ya ha realizado una solicitud formal para atender a Brito.
La familia Brito exige pronta respuesta, a causa del rapido deterioro de la salud del Sr. Franklin Brito.
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